POR EL NIÑO QUE NO HA NACIDO
Si los árboles fueran altos y corta la yerba,
como en algún cuento de locos,
si aquí y allá hubiera un mar azulado
más allá de la tierra.
Si colgara fija en el aire una hoguera
para darme calor todo el día,
si un pelo verdoso sobre los montes creciera,
ya sé bien lo que haría.
En la oscuridad me encuentro: soñando
ojos grandes, amables o fríos,
y calles sinuosas y puertas calladas
y tras ellas hombres bien vivos.
Vengan las tormentas: prefiero una hora,
y libertad para que luche y llore,
a todas las edades en que he gobernado
los imperios de la noche.
Si me concedieran permiso
para vivir en el mundo,
me portaría muy bien todo el día
que pasara en esa tierra de hadas.
Jamás escucharían de mi boca
una palabra de egoísmo o desprecio,
si tan sólo pudiera dar con la puerta,
si tan sólo naciera.
G. K. Chesterton
"El amor o la fuerza del
sino"




1 comentario
Lo que te has perdido:
Yo iba a ser tu soporte con el tiempo,
era el único que te comprendía,
tenía previsto mimarte en tu decaída,
tus cabellos plateados,
los abría peinado con afecto,
tu mirada ansiosa, la sabría interpretar,
y te traería el agua y la medicina,
tendrías a mis hijos correteando a tu lado,
porque tendría una buena cuadrilla,
que te quisiesen y rezasen por su abuela,
que, cuando durmieses, estarían casi calladitos,
respetando tu silencio.
¡Cuanto cariño albergaba en mi pecho,
cuanto cariño desperdiciado!
Dios me ha dicho que mi misión en el mundo,
era cuidarte en esos momentos,
y enseñar a tus nietos, en ese cuidado,
lo que es el amor verdadero.
El niño que se quedó en el camino.
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