Uno de cada tres universitarios madrileños participa en actividades de voluntariado

Redacción - 04/03/2006
El voluntariado es “un instrumento indispensable para atender grupos sociales plenamente desatendidos”. A los jóvenes madrileños del siglo XXI les mueve la “ética” y no preocupan tanto por los grandes “problemas estructurales” de la sociedad, ni por la pregunta de si debe ser el Estado quien asuma en exclusiva la protección de las personas más desfavorecidas. Ésta es una de las principales conclusiones del estudio “Observatorio Juvenil 2006”, de la ONG Cooperación Internacional, dirigido por el catedrático de la Universidad San Pablo-CEU Antonio Franco

El 35% de los universitarios madrileños colabora en actividades de voluntariado. La mayoría, uno de cada cuatro, lo hace sólo esporádicamente, frente a poco más del 5% que “participa mucho” o está plenamente integrado en organizaciones de tipo social. Pero ya nadie cuestiona la realidad del voluntariado en sí. A los jóvenes madrileños les resulta irrelevante la cuestión, cargada de ideología, de si debe ser el Estado quien asuma este tipo de funciones. La sociedad civil ha adquirido plena carta de naturaleza en sus esquemas mentales. Un 62,8% de los universitarios considera que el voluntariado “es un instrumento indispensable para atender grupos sociales plenamente desatendidos”.

El estudio “Los valores sociales de los jóvenes de la Comunidad de Madrid” ha sido realizado por la ONG Cooperación Internacional, con la colaboración de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, el Instituto de la Juventud y el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. El catedrático de la Universidad San Pablo-CEU Antonio Franco ha dirigido los trabajos de investigación, que se fundamentan en 1.542 encuestas a universitarios madrileños durante los meses de mayo y junio de 2005, con un margen error estimado de +/- 2,5%.

El “Observatorio Juvenil 2006” presta especial atención a los valores de los universitarios madrileños, que desglosa en “valores sociales” y “personales”. Con respecto a estos últimos, encabezan la lista la honradez (19,8%), la sinceridad (18,4%), la libertad (14%) y la responsabilidad (13,6%). Dan, en cambio, bastante menos importancia a la integridad (5,9%) y a la austeridad (0,9%).

El valor social más apreciado es el respeto a los demás (20,9%), seguido por la tolerancia (15,4%), la solidaridad (12,7%), la accesibilidad a los demás (11,6%) y la no discriminación (11,1%). Menos importantes son la dedicación a los demás (5,8%), el respeto al medio ambiente (5,7%) y la ejemplaridad (2,8%), en línea con la creencia general dominante de que los valores son una opción personal. Todo ello, según los autores del estudio, parece indicar que “los jóvenes tienen preferencia hacia los valores que no suponen actuación personal, sino mera actitud de comportamiento”.

Por lo demás, los universitarios madrileños se sienten, en general, bastante satisfechos con su vida en todos los aspectos que se les ha planteado: carrera elegida, formación académica, tiempo libre, estado físico, estado emocional y nivel de vida.

Sus relaciones con los demás han sido estudiadas desde dos perspectivas: la actitud personal hacia terceras personas y la actitud que los universitarios perciben en los demás hacia ellos. Esta división permite extraer interesantes conclusiones acerca de la reciprocidad en la relación. La actitud hacia la familia es altamente satisfactoria en un 68,1% de los casos, mientras que, a la inversa, es percibida así por el 74,6%. Ocurre justamente lo contrario con los amigos. Los jóvenes sienten, en este caso, que dan más de lo que reciben (77,3% frente al 70,7%). Algo similar sucede en las relaciones con los compañeros y la pareja, pero en estos casos la reciprocidad es bastante mayor.

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