. Uso de ovocitos para fecundación in vitro.

La primera vez que se consiguió un embarazo a partir de un ovocito descongelado, fue en 1986 (Lancet i; 884; 1986). En el año siguiente se lograron algunos más, pero, a pesar de ello, el uso de ovocitos descongelados con fines reproductivos ha sido pequeño. Sin embargo, con la llegada de la inyección intracitoplasmática de ovocitos, un método para conseguir la fertilización in vitro, se pensó que se mejoraría la eficiencia del uso de ovocitos descongelados con fines reproductivos. Pero, al parecer, no ha sido así, ya que a pesar de que se han descrito algunas fecundaciones exitosas, todavía existen objetivos problemas técnicos para utilizar ovocitos descongelados. Por ello, en un reciente trabajo (Human Reproductuon 21; 370, 2006), se vuelve de nuevo a valorar la eficiencia del uso de ovocitos descongelados. Con tal fin se descongelan 1087 ovocitos. De ellos, sobrevivieron 760 (69,9 %), de los que 687 fueron fecundados por inyección introcitoplasmática de un solo espermatozoide. Se obtuvieron 368 embriones normales (53,5 %). Se transfirieron 331 y se volvieron a congelar 37. De los 331 transferidos se implantaron adecuadamente 145 y finalmente se obtuvieron 18 embarazos (12,4 %). De ellos llegaron a término los embarazos de 12 mujeres que dieron lugar a 13 niños sanos. El número de abortos en el primer semestre fue de 6 (33 %). Resumiendo, de 1087 óvulos descongelados se consiguieron 13 nacidos vivos, un 1,11 %, y de los 760 óvulos que sobrevivieron a la descongelación nacieron 13 niños (1,71 %), datos que confirman la baja eficiencia de la técnica, además de la valoración ética negativa que merece por la manipulación de embriones humanos que dicha técnica conlleva.