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Categoría: Síndrome post aborto -SPA-

3 Junio 2008

Granada. Exito del curso para voluntarios de Red Madre para ayudar a madres embarazdas con problemas en Granada

Providagranada 3, jun , sin comentarios

Exito del curso para voluntarios de Red Madre para ayudar a madres embarazdas con problemas en Granada

Andalucía Liberal (Enviado por: REVISTA DE PRENSA) , 24/05/08, 15:51 h

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Pero el curso ha transmitido ilusión. El aborto está en regresión en muchos sitios del mundo. Y…. necesitamos desenmascarar los engaños que sufren las madres embarazadas con problemas

El curso de voluntarios de la Red Madre en Granada, ha sido un verdadero éxito.

Han asistido unas 40 personas, cada día, con una importante presencia de universitarios que han participado activamente.

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De Exito del cu...

Los conferenciantes nos han desvelado de forma contundente las siniestras formas que tienen los enemigos de la vida para cumplir su trabajo.

Pero el curso ha transmitido ilusión. El aborto está en regresión en muchos sitios del mundo. Y…. necesitamos desenmascarar los engaños que sufren las madres embarazadas con problemas. Un feto no es un montón de células ni un trozo de tejido.

Entre otros mensajes de gran interés, escuchamos a unas verdaderas heroínas: Las Hermanas Oblatas de Granada. ¡Que valor tienen!..

Album completo

Exito del curso para voluntarios de Red Madre para ayudar a madres embarazadas con problemas en Gr
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26 Abril 2006

PP reclama Gobierno un plan de apoyo maternidad evitar abortos

Providagranada 26, abr , sin comentarios

PP reclama Gobierno un plan de apoyo maternidad evitar abortos El grupo popular ha presentado una proposición no de ley en el Congreso para exigir al Gobierno un 'Plan integral de apoyo a la maternidad', dirigido especialmente a adolescentes y mujeres sin recursos, en el que se establezcan ayudas y prestaciones con el fin de que lleven a término su embarazo.

Según la iniciativa, que se debatirá en la Comisión de Trabajo y Asuntos Sociales, el plan deberá incluir la realización de campañas para informar 'con objetividad y rigor científico acerca de las secuelas físicas y psíquicas y demás efectos que se producen al realizar un aborto no deseado, especialmente en las adolescentes'.

El PP destaca en su proposición la necesidad de que los poderes públicos pongan en marcha políticas activas para hacer frente al problema del envejecimiento de la sociedad española y la 'alarmante' reducción de la natalidad.

Según apunta, 'es un hecho real que las mujeres que realizaron o se vieron abocadas a realizar un aborto denuncian actualmente la falta de apoyo, la carencia real de información médica, el desconocimiento de las ayudas públicas o privadas y de las alternativas existentes al aborto, así como las secuelas en su salud física y psicológica y los efectos del síndrome post-aborto'.

Por ello, es preciso 'el apoyo social y público a estas personas', subraya el grupo parlamentario, que recuerda que Comunidades como Madrid o Murcia ya tienen programas, basados en redes de apoyos multidisciplinares a las mujeres, 'con resultados cada día más satisfactorios'.

En su propuesta, el PP reclama asesoramiento legal y psicológico para las embarazadas que lo soliciten y pide que se les proporcione información sobre las alternativas existentes, desde las asociaciones de ayuda hasta las ayudas económicas y la orientación sobre casas de acogida o la posibilidad de dar al bebé en adopción.

La proposición no de ley incluye la elaboración de un catálogo de prestaciones para las mujeres embarazadas, que tendrían acceso prioritario al empleo, a la renta activa de inserción si carecen de recursos y a planes de atención a menores.

Para el caso de las embarazadas que cursen estudios, el PP pide que se articulen ayudas específicas, de manera que su periodo de formación sea compatible con la gestación y el posterior cuidado de su hijo.

El PP insta asimismo a impulsar el acceso a la vivienda o a plazas residenciales adecuadas para embarazadas y madres acompañadas de sus bebés, a facilitar servicios de guardería durante el primer año de vida del hijo y a proporcionar, en las situaciones de carencia de recursos, ayudas materiales como alimentos infantiles, pañales o ropa de bebé.

En la propuesta se solicitan también ayudas y financiación para las asociaciones y ONG que apoyan a las mujeres que quieren continuar con su embarazo -un centenar, según el PP- y se pide el establecimiento de una línea telefónica de atención a las embarazadas, con información en todas las lenguas del país y en las más habladas entre la población inmigrante.

http://actualidad.terra.es/sociedad/articulo/pp_gobierno_reclama_plan_apoyo_804370.htm

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26 Abril 2006

Síndrome Post Aborto (SPA) El Síndrome Post-Aborto (SPA) consiste en una serie de trastornos psicológicos y psicosomáticos que experimentan muchas mujeres a consecuencia de haber abortado.

Providagranada 26, abr , sin comentarios

Síndrome Post Aborto (SPA) El Síndrome Post-Aborto (SPA) consiste en una serie de trastornos psicológicos y psicosomáticos que experimentan muchas mujeres a consecuencia de haber abortado.

Merece la pena aclarar que las manifestaciones del SPA son normales: es decir, lo natural después de haber sufrido un aborto provocado, es sentir dolor, tristeza, culpabilidad, vacío,... lo anormal, sería quedarse completamente indiferente como si nada hubiera ocurrido (ello reflejaría un cierto grado de trastorno mental, aunque es preciso diferenciarlo de la actitud de negación, con la que la mujer aparenta ante sí misma y ante los demás esta supuesta indiferencia).

El SPA suele aparecer tardíamente, pasados meses e incluso varios años desde que el aborto tuvo lugar; las manifestaciones más frecuentes son depresión, ansiedad, rabia, vergüenza, rechazo de sí misma y gran sentimiento de culpa. Si la mujer padecía algún trastorno mental previo o bien tenía una cierta predisposición a padecerlo, el aborto suele agravarlo o desencadenarlo.

Estas alteraciones básicas, afectan la vida cotidiana de la mujer y se concretan de múltiples formas, perjudicando e interfiriendo en sus relaciones interpersonales (especialmente las conyugales o de pareja), su capacidad de trabajo o estudio, el interés por las cosas y por las otras personas, etc.

También favorecen ciertas actitudes anormales como: auto-aislamiento, apatía, indiferencia, trastornos de la conducta alimentaria (anorexia o bulimia), conducta autodestructiva (tendencia suicida, abuso de alcohol y drogas), estado hiperalerta (sensación de estar permanentemente amenazada, en peligro, de modo que se vuelven mucho más susceptibles e irritables), comportamiento esquivo con los niños, maltrato infantil, dificultad para establecer un vínculo apropiado con los propios hijos, promiscuidad, automutilación (histerectomía, ligadura de trompas), tendencia a establecer relaciones abusivas (en las que resultan maltratadas), búsqueda de sobrecompensación profesional, etc.

La herida abierta por el aborto puede provocar otro tipo de manifestaciones como insomnio, alucinaciones auditivas (oír el llanto de un niño), pesadillas (en las que el capítulo del aborto se repite continuamente, aparecen niños despedazados o mutilados,...), intrusiones (es decir: recuerdos súbitos diurnos de la experiencia del aborto), etc.

Además, el aborto puede ocasionar dificultades en embarazos y partos posteriores, pero, en esta ocasión, influyen alteraciones tanto físicas cómo psicológicas que pueden comportar disfunción sexual (sobretodo con el padre de la criatura abortada) esterilidad, interrupción espontánea del embarazo, parto prematuro, (que, por cierto, incrementa el riesgo de parálisis cerebral en el neonato)...
.....
.....

26. Sally Garneau, The Choice, en Post-Abortion Review, Volume 6, number 3 (summer 1998)
http://www.afterabortion.org/PAR/V6/n3/TESTIMONY.HTM
(2002-03-23)

27. Terri Hurst, Never Again, en Post-Abortion Review, Volume 5, number 3 (summer 1997)
http://www.afterabortion.org/PAR/V5/n3/neveragain.htm
(2002-03-23)

28. Theresa Karminski Burke, Ph.D., When de Doll Breaks, en Post-Abortion Review, Volume 6, number 1 (winter 1998)
http://www.afterabortion.org/PAR/V6/n1/DollHeads.htm
(2002-03-23)

D) Páginas web de interés

Página web del Elliot Institute (ayuda a la mujer que ha sufrido un aborto):
http://www.afeterabortion.org

Página web de Vida Humana Internacional:
http://www.vidahumana.org

Página de la Asociación Canaria de Bioética (ACABI):
http://www.bioeticaweb.com

http://enfoque.virtualave.net/spa.htm

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26 Abril 2006

Síndrome Post Aborto (SPA) El Síndrome Post-Aborto (SPA) consiste en una serie de trastornos psicológicos y psicosomáticos que experimentan muchas mujeres a consecuencia de haber abortado.

Providagranada 26, abr , sin comentarios

Síndrome Post Aborto (SPA) El Síndrome Post-Aborto (SPA) consiste en una serie de trastornos psicológicos y psicosomáticos que experimentan muchas mujeres a consecuencia de haber abortado.

Merece la pena aclarar que las manifestaciones del SPA son normales: es decir, lo natural después de haber sufrido un aborto provocado, es sentir dolor, tristeza, culpabilidad, vacío,... lo anormal, sería quedarse completamente indiferente como si nada hubiera ocurrido (ello reflejaría un cierto grado de trastorno mental, aunque es preciso diferenciarlo de la actitud de negación, con la que la mujer aparenta ante sí misma y ante los demás esta supuesta indiferencia).

El SPA suele aparecer tardíamente, pasados meses e incluso varios años desde que el aborto tuvo lugar; las manifestaciones más frecuentes son depresión, ansiedad, rabia, vergüenza, rechazo de sí misma y gran sentimiento de culpa. Si la mujer padecía algún trastorno mental previo o bien tenía una cierta predisposición a padecerlo, el aborto suele agravarlo o desencadenarlo.

Estas alteraciones básicas, afectan la vida cotidiana de la mujer y se concretan de múltiples formas, perjudicando e interfiriendo en sus relaciones interpersonales (especialmente las conyugales o de pareja), su capacidad de trabajo o estudio, el interés por las cosas y por las otras personas, etc.

También favorecen ciertas actitudes anormales como: auto-aislamiento, apatía, indiferencia, trastornos de la conducta alimentaria (anorexia o bulimia), conducta autodestructiva (tendencia suicida, abuso de alcohol y drogas), estado hiperalerta (sensación de estar permanentemente amenazada, en peligro, de modo que se vuelven mucho más susceptibles e irritables), comportamiento esquivo con los niños, maltrato infantil, dificultad para establecer un vínculo apropiado con los propios hijos, promiscuidad, automutilación (histerectomía, ligadura de trompas), tendencia a establecer relaciones abusivas (en las que resultan maltratadas), búsqueda de sobrecompensación profesional, etc.

La herida abierta por el aborto puede provocar otro tipo de manifestaciones como insomnio, alucinaciones auditivas (oír el llanto de un niño), pesadillas (en las que el capítulo del aborto se repite continuamente, aparecen niños despedazados o mutilados,...), intrusiones (es decir: recuerdos súbitos diurnos de la experiencia del aborto), etc.

Además, el aborto puede ocasionar dificultades en embarazos y partos posteriores, pero, en esta ocasión, influyen alteraciones tanto físicas cómo psicológicas que pueden comportar disfunción sexual (sobretodo con el padre de la criatura abortada) esterilidad, interrupción espontánea del embarazo, parto prematuro, (que, por cierto, incrementa el riesgo de parálisis cerebral en el neonato)...

Tampoco es infrecuente que las mujeres busquen embarazos "expiatorios" (es decir, que compensen la pérdida sufrida) o que se involucren en el movimiento pro-vida (con una intención de reparación) o pro-aborto (con la esperanza inconsciente de fortalecer la idea de que el aborto fue una decisión correcta y razonable, de modo que no hay motivos para arrepentirse o dolerse por ella).

Estas manifestaciones típicamente empeoran en las fechas en que tuvo lugar el aborto o en que el niño debería haber nacido (reacciones de aniversario) y también pueden desencadenarse o agravarse ante determinados acontecimientos vitales estresantes o emocionantes.

En palabras del profesor Willke: "es más fácil sacar al niño del útero de su madre que sacárselo de su pensamiento".

Factores de riesgo para sufrir el síndrome post-aborto:

No todas las mujeres que abortan experimentan el SPA ni todas las que lo padecen, sufren las mismas alteraciones ni en el mismo grado. Es difícil determinar a priori qué mujeres lo padecerán y cuáles no, pero sí se ha podido identificar ciertos factores que incrementan el riesgo de padecerlo:

- Ser adolescente
- Sufrir el aborto en el 2º o 3r trimestre de gestación
- Presentar antecedentes de enfermedades o alteraciones psicológicas previas al aborto.
- Haber sido presionada a abortar por terceras personas (pareja, padres, tutores, jefe del trabajo,...)
- Que el aborto vaya en contra de creencias o convicciones morales.
- Que se aborte con la esperanza de que de este modo se salvaguarda la salud psicológica.

El Aborto en las Adolescentes

De todos los factores de riesgo antes mencionados, el más importante es el hecho de ser adolescente; esto es así por varios motivos:

- las adolescentes manifiestan más a menudo el deseo de tener el bebé
- se sienten obligadas a abortar con más frecuencia
- tienen convicciones anti-abortistas más sólidas

El SPA se manifiesta en ellas de un modo más cruento, les cuesta mucho más superarlo y a menudo sufren secuelas psicológicas irreversibles. El riesgo de suicidio es del doble en comparación con las mujeres adultas y el riesgo de padecer alteraciones mentales graves que requieran hospitalización, tres veces superior. También están expuestas a un mayor riesgo de sufrir lesiones uterinas, vaginales y abdominales durante la intervención abortiva.

El aborto supone un riesgo de muerte cuatro veces mayor que el parto

Contrariamente a la idea que los promotores de la cultura de la muerte se han encargado de difundir, el aborto supone un riesgo para la salud de la mujer significativamente mayor que el embarazo y el parto.

El estudio más serio que se ha realizado al respecto, fue llevado a cabo en Finlandia, por el Centro Nacional Finlandés de Investigación y Desarrollo para la Salud y el Bienestar.
Dicho estudio se realizó sobre 9.192 mujeres que fallecieron entre los años 1987-1994 con una edad comprendida entre los 15 y los 49 años (es decir, en edad reproductiva); de todas ellas, 281 murieron en el curso de un año desde su último embarazo.

Analizando la mortalidad global y la mortalidad por causas, encontramos en todos los casos que el embarazo y el parto reducen el riesgo de morir mientras que el aborto provocado lo incrementa.

Las conclusiones de dicho estudio son las siguientes:

MORTALIDAD GLOBAL
3,5 veces superior en las mujeres que habían abortado en comparación con las mujeres que habían dado a luz.

MORTALIDAD POR SUICIDIO
7 veces superior en las mujeres que habían abortado en comparación con las mujeres que habían dado a luz a un hijo.

Merece la pena añadir que el 30-55% de las mujeres que abortan tienen ideas de suicidio y entre el 7-30% llegan a cometer intentos. Estos últimos son especialmente importantes en las mujeres de menos de 30 años y en las mujeres con antecedentes de alteraciones psicológicas o tendencia suicida.

Es preciso destacar que una cierta proporción de suicidios en mujeres que han abortado, se asocian a infanticidio: la mujer se suicida después de haber acabado con la vida de sus otros hijos.

Hay otro dato muy revelador que refuerza esta constatación: la tasa de suicidio femenino en China es la más elevada del mundo; además, China es el único país donde mueren más mujeres que hombres por este motivo. No deja de ser "curioso" que sea precisamente China el país donde el control de la natalidad es más agresivo y la sociedad más coacciona a las mujeres a cometer abortos no deseados.

MORTALIDAD POR CONDUCTA DE RIESGO
El riesgo de morir a causa de un accidente es 4 veces superior para una mujer que ha sufrido un aborto en comparación con una mujer que ha dado a luz a un hijo

Por un lado, las mujeres que dan a luz a un hijo, adoptan actitudes más cuidadosas y evitan situaciones de riesgo que puedan poner en peligro a su hijo o a ellas mismas.

Contrariamente, las mujeres que han sufrido un aborto, adoptan actitudes más imprudentes y temerarias que ponen en peligro sus vidas (conducta auto-destructiva). La adquisición de esta conducta de riesgo es el resultado de los trastornos psicológicos incluidos en el denominado síndrome post-aborto: indiferencia, apatía, depresión, desprecio de la vida, baja auto-estima, sentimiento de culpabilidad, desesperación, mayor tendencia a abusar del alcohol y las drogas o automedicación con sustancias antidepresivas o estimulantes... Las muertes por conducta de riesgo serían el reflejo de un grado menor de conducta suicida: el deseo de morir o de no continuar viviendo sin llegar a pensar en quitarse activamente la vida. El resultado es un mayor riesgo de morir por "accidente".

MORTALIDAD POR HOMICIDIO
El riesgo de morir a causa de agresiones por otras personas es 4 veces superior para las mujeres que han sufrido un aborto en comparación con la población en general

Otros estudios realizados en mujeres que habían abortado muestran que alrededor del 60% de ellas referían haber perdido el control sobre ellas mismas y adoptado conductas hostiles, agresivas y violentas a raíz del aborto. Todo ello puede favorecer la generación de conflictos en las relaciones interpersonales que pueden llegar a tener un desenlace fatal.

También es posible que entre las mujeres que optan por abortar haya una proporción superior de mujeres con trastornos psicológicos y con mayor tendencia a establecer relaciones conflictivas o abusivas en las que puede predominar el maltrato.

MORTALIDAD POR CAUSAS NATURALES
1,6 veces superior en las mujeres que han abortado en comparación con las mujeres que han dado a luz o han sufrido una interrupción espontánea del embarazo.

Son diversas las causas que podrían explicar esta constatación:

- Por un lado es posible que las mujeres que logran quedarse embarazadas y dar a luz a un hijo, presenten un estado de salud superior al de las mujeres en edad fértil en general: este hecho podría justificar que la mortalidad por causas naturales en mujeres que han dado a luz a un hijo sea inferior que la media, pero, en cualquier caso, no explicaría que la mortalidad entre las mujeres que abortaron sea un 60% superior que en las mujeres que quedaron embarazadas pero no sufrieron un aborto provocado. Los abortos provocados que se practican por estar en peligro la salud física de la madre no fueron lo suficientemente abundantes como para explicar esta diferencia.

- Por otro lado, el aborto provocado induce una serie de cambios físicos y psicológicos no fisiológicos (es decir, no naturales) que pueden repercutir negativamente en el estado general de salud de la mujer. Entre estos procesos encontramos: el estado depresivo (que compromete la funcionalidad del sistema inmunitario), los conflictos psicológicos (que consumen energía, de modo que la mujer descuida otros aspectos que condicionan su estado de salud) y las alteraciones del sueño y la alimentación o el abuso de sustancias tóxicas (alcohol, drogas y fármacos) que tan frecuentes son en las mujeres que han abortado.

Esquemáticamente, podemos representar los resultados obtenidos del siguiente modo:

CONCLUSIÓN: mientras el embarazo, el parto y la maternidad tienen un efecto protector sobre la salud de la mujer y favorecen su supervivencia, el aborto incrementa el riesgo de morir y de adoptar conductas o padecer trastornos psicológicos que pueden conducir a la muerte.

El aborto como factor de riego para sufrir complicaciones en embarazos posteriores

El aborto se ha identificado como factor de riesgo para dar a luz a bebés con bajo peso (alteración que se traduce en un mayor riesgo de parálisis cerebral). En este sentido las estadísticas norteamericanas son muy sugerentes: la población de color presenta una incidencia de bebés con parálisis cerebral notablemente superior a la población caucásica. No deja de ser "curioso" que la tasa de aborto sea proporcionalmente superior en la población negra que en la blanca. La asociación estadística entre ambos fenómenos es significativa y el punto de conexión se encuentra precisamente en la mayor incidencia de partos prematuros y de bebés con bajo peso entre las mujeres que han padecido algún aborto provocado.

También se ha relacionado el aborto con una mayor dificultad para con embarazos y partos posteriores, con un amplio abanico de manifestaciones que van desde la esterilidad hasta la dificultad para llegar a término, mayor incidencia de partos prematuros, alteraciones durante el embarazo que ponen en peligro la salud tanto de la madre como la del hijo (eclampsia, pre-eclampsia, muerte fetal, infección intrauterina, hemorragia uterina,...), retención de la placenta, hemorragia posparto, embarazo ectópico, disfunción sexual (con gran componente psicológico) y dificultades para establecer un vínculo adecuado madre-hijo (tanto desde el punto de vista afectivo como físico, no siendo infrecuente la dificultad para amamantar al bebé).

El aborto quirúrgico comporta ciertos riesgos y efectos secundarios que dependen sobretodo de la técnica utilizada (que a su vez está en función de las semanas de embarazo en el momento del aborto). En general, estos riesgos son: perforación uterina, infección, embolismo, convulsiones, hemorragia, daño cervical (es decir, del cérvix uterino), fiebre y vómitos entre otros. Estas lesiones pueden tener consecuencias inmediatas o bien manifestarse en forma de alteraciones de la fertilidad, el embarazo y el parto en gestaciones posteriores y que pueden repercutir negativamente tanto en la salud de la madre como del bebé.

Por otro lado, la interrupción del embarazo en el primer trimestre de gestación supone un riesgo 30-50% superior de desarrollar cáncer de mama. A esto hay que añadir que el hecho de dar a luz a un hijo tiene un efecto protector frente al cáncer de mama, de modo que el aborto no sólo supone un factor de riesgo positivo para desarrollar este tumor, sino que también priva a la mujer de un factor protector frente al mismo, como es el embarazo a término y la lactancia. Son los embarazos en edades tempranas los que presentan un mayor efecto protector frente al cáncer de mama. Y son precisamente las muchachas jóvenes las que padecen mayores trastornos físicos y mentales por el hecho de haber abortado. Estas observaciones contradicen el argumento pro abortista según el cual el aborto beneficia a la mujer en general y a las adolescentes o jóvenes en particular.

Aborto y consentimiento informado

Los modelos sanitarios actuales, no conciben ningún tipo de relación médico-paciente que no observe lo que se denomina "consentimiento informado": es decir, el enfermo debe conocer las distintas opciones terapéuticas que en su caso concreto merece la pena valorar y bajo el consejo del médico, ambos (médico y paciente) valoran conjuntamente cuál de las opciones posibles es más conveniente. Para que el paciente pueda decidir, es preciso que se le explique en qué consiste cada opción, así cómo sus ventajas y sus inconvenientes, los riesgos y los posibles efectos secundarios de cada intervención o tratamiento (naturalmente, es preciso que el médico adapte su lenguaje a la capacidad de entendimiento del paciente).

En el caso de las mujeres que están considerando la opción de abortar, es preciso que, al igual que en el resto de intervenciones médicas, se respete su derecho al consentimiento informado. Esto implicaría:

- Prevenir acerca de las consecuencias psicopatológicas que entraña el aborto.
- Avisar del mayor riesgo de complicaciones en embarazos posteriores al aborto (niños de menos peso, parálisis cerebral)
- Explicar en qué consiste la técnica abortiva
- Explicar que, de acuerdo con el estadio del embarazo, el embrión o feto, es de un determinado modo: tiene bracitos, piernas, un corazón que late desde la cuarta semana,...
- Informar acerca de las posibles complicaciones, riesgos y efectos secundarios que sobre la salud física y sobre la fisiología reproductiva de la mujer entraña la técnica abortiva a que se va a someter.
- En el caso de la "píldora abortiva del día después" es necesario que la mujer sepa que es posible que esté ABORTANDO (es decir, acabando con la vida de su hijo todavía no nacido), y no impidiendo la concepción.
- Informar acerca de las otras alternativas: por ejemplo, no abortar y decidir después del parto entre ejercer la maternidad o dar al bebé en adopción.

Quizá sea cierto que abortar de un modo inconsciente, sin conocer todos estos detalles sea mucho menos doloroso. Pero lo que yo creo es que muchas mujeres tomarían la decisión de no abortar si lo supieran. Si socialmente se acepta este engaño es porque se tiene la convicción de que lo que realmente le conviene a esa mujer es abortar y, lo que hay que hacer por caridad, es hacer que esta difícil decisión sea más soportable, menos dolorosa y más fácil de tomar.

Ni que decir tiene que, por lo menos en España, el derecho al consentimiento informado es violado a diario en cada mujer que se dirige a una consulta de planificación familiar con la esperanza de recibir orientación e información para poder tomar una decisión "libre" acerca de su embarazo. No es posible tomar decisiones libres cuando uno desconoce la realidad sobre lo que es objeto de su decisión, especialmente si es posible adquirir este conocimiento. Es un delito sugerir o favorecer que una persona tome una determinada decisión a la par que se le oculta información que podría modificar la resolución final.

Conclusiones

El aborto supone, en primer lugar, acabar con la vida de un ser humano en desarrollo, el más inocente e indefenso de todos. Pero, a la vez, supone herir profundamente en el cuerpo y en el alma a la mujer que aborta. Me resulta difícil imaginar un sufrimiento mayor al que puede llegar a experimentar una mujer que ha abortado cuando toma conciencia de ello. Al duelo natural por la muerte evitable de un hijo, se suma la carga de saberse responsable de tan dolorosa pérdida.

Todo aborto tiene, por lo menos, dos víctimas: una de ellas muere; la otra, sobrevive y sufre a diario las consecuencias de un crimen abominable.

De nada sirve el intentar mentalizar a la mujer de que el aborto fue una decisión correcta y razonable de la que no tiene porqué arrepentirse; de nada sirve cuando la mujer ya ha descubierto en su dolor, que aquel montoncito de células que arrancaron de su seno era algo más que una masa informe. Insistir en negar lo trágico del aborto sólo contribuye a incrementar el sentimiento de soledad e incomprensión en las madres víctimas de un aborto.

En nuestra sociedad son muchas las mujeres (sobretodo adolescentes y jóvenes) que quedan embarazadas en situaciones en que quizás lo más conveniente o lo más deseable (bajo un criterio y un juicio humanos) hubiera sido que ese embarazo no se produjera. Pero eso no quiere decir que la solución al problema sea interrumpir ese embarazo y acabar con la vida de un bebé inocente.

Estoy convencida de que la inmensa mayoría de abortos (sino todos) son no deseados. Ninguna mujer desea pasar por la experiencia de un aborto. Es mucho más indeseado e indeseable un aborto que cualquier embarazo. Los pro abortistas insisten en combatir los embarazos no deseados con abortos todavía menos deseados y con bastantes más efectos secundarios negativos que el llevar a término un embarazo imprevisto y dar a luz a un hijo aunque sea dado en adopción.

La mayoría de mujeres que optan por abortar ante un embarazo no deseado, lo hacen presionadas por personas allegadas o por problemas de carácter social o económico. La mayoría de ellas refiere que si sus circunstancias hubieran sido otras, habrían tenido a su bebé. El 70% afirma que jamás volverían a abortar por muy adversas que fueran las circunstancias.

Son muchos los motivos que pueden hacer que una mujer se plantee la opción de abortar en una sociedad donde el aborto es legal y considerado como un medio por el cual la mujer es liberada de las cadenas de su feminidad. En el fondo de estas decisiones se suele encontrar la falta de apoyo por parte del padre del bebé o de los familiares y amigos más allegados y también por parte de la sociedad que, en lugar de buscar medios para ayudar a las mujeres en su maternidad deseada, invierte recursos humanos y económicos en clínicas donde llevar a cabo los abortos no deseados.

No se ha publicado en la prensa científica ningún estudio acerca de las supuestamente gravísimas y más que "evidentes" consecuencias de completar hasta el parto un embarazo no deseado en un principio. Pero, por desgracia, la abundancia de víctimas supervivientes del aborto, está proporcionando datos suficientes como para continuar afirmando, confirmando y reafirmando lo expuesto en este artículo: el aborto es una amenaza para la integridad física y psicológica de la mujer.

Para concluir este artículo, recomiendo la lectura del texto:

El proyecto Raquel: Fe en acción, un Ministerio de compasión y solicitud

Que pueden encontrar en la dirección:

http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/raquel-fe.html

Autor: María Valent

Revista Arbil (España)

Bibliografía

A) ARTÍCULOS Y COMUNICACIONES

1. Gómez Lavín, Carmen, Consecuencias psicopatológicas del aborto en la mujer, Comunicación presentada en el I Simposium Europeo de Bioética, Santiago de Compostela, V-1993.
http://www.bioeticaweb.com/Inicio_de_la_vida/consecuencias_psicopatologicas_d.htm
(2002-03-23)

2. Thorn, Vicky, El Proyecto Rachel, en VIDA HUMANA INTERNACIONAL
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/raquel.html

3. ¿Qué es el Síndrome post aborto?
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/sindrome.html

4. Los pro abortistas reconocen que existe el Síndrome post aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/reconocen.html

5. Dr. Alberto Iglesias, El Síndrome post aborto en la mujer
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/sindrome_mujer.html

6. Dr. Edgar Hernández Gálvez, Síndrome post aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/galvez.html

7. Dr. Pablo Verdier, El Síndrome post aborto: ¿Porqué se diagnostica menos de lo que se debería?
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/diagnostica.html

8. Dr. Pablo Verdier, Subtipos clínicos del síndrome post aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/subtipos.html

9. Dra Anne Speckhard, Ph. D., ¿Qué dicen las estadísticas?
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/sindrome_estadisticas.html

10. Seis pasos hacia la sanación después del aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/pasos.html

11. Burke Theresa., Reardon David C., Abortion Trauma and Child Abuse, en Post-Abortion Review, Volume 6, number 1 (winter 1998)
http://www.afterabortion.org/PAR/V6/n1/ChildAbuseReenactment.htm
(2002-03-23)

12. Reardon, D.C, Ph.D., Abortion is four times deadlier than childbirth, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 2 (spring 2000)
http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n2/finland.html
(2002-03-23)

13. Rue, Vincent M, Ph.D., The psychological safety of abortion: the need for reconsideration, en en Post-Abortion Review, Volume 5, number 4 (fall 1997)
http://www.afterabortion.org/PAR/V5/n4/Rue.htm
(2002-03-23)

14. Sobie, Amy R., The risks of choice, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 3 (summer 2000)
http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n3/abortionrisks.html
(2002-03-23)

15. Sobie, Amy R., Reardon David C., Ph.D., Detrimental effects of adolescent abortion, en Post-Abortion Review, Volume 9, number 1 (winter 2001)
http://www.afterabortion.org/PAR/V9/n1/teens_vs_older.html
(2002-03-23)

16. 15th study links abortion and substance abuse, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 1 (winter 2000)
http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n1/substanceabuse.html
(2002-03-23)

17. Abortions vs. Childbirth, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 3 (summer 2000)
http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n3/mentalhealthstudy.html
(2002-03-23)

B) PÁGINAS DE ORGANIZACIONES DE AYUDA A LA MUJER QUE HA ABORTADO

18. Instituto de investigaciones para la recuperación del aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/recuperacion.html

19. WEBA
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/sufrido.html

20. Elliot Institute
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/elliot.html

21. Sobrevivientes del aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/saa.html

C) TESTIMONIOS DE MUJERES QUE HAN SUFRIDO UN ABORTO

22. Testimonios de mujeres que han abortado:
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/testimonios_mujeres.html

23. Amy Sobie, David C. Reardon, Ph.D., A generation at risk: how teens are manipulated into abortion, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 1 (winter 2000)
http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n1/teensabortion.html
(2002-03-23)

24. Cindy Hendrickson, Consequences, en Post-Abortion Review, Volume 5, number 2 (spring 1997)
http://www.afterabortion.org/PAR/V5/n2/consequences.htm
(2002-03-23)

25. Karen Temple, Finding real place, en Post-Abortion Review, Volume 9, number 1 (winter 2001)
http://www.afterabortion.org/PAR/V9/n1/testimony91.html
(2002-03-23)

26. Sally Garneau, The Choice, en Post-Abortion Review, Volume 6, number 3 (summer 1998)
http://www.afterabortion.org/PAR/V6/n3/TESTIMONY.HTM
(2002-03-23)

27. Terri Hurst, Never Again, en Post-Abortion Review, Volume 5, number 3 (summer 1997)
http://www.afterabortion.org/PAR/V5/n3/neveragain.htm
(2002-03-23)

28. Theresa Karminski Burke, Ph.D., When de Doll Breaks, en Post-Abortion Review, Volume 6, number 1 (winter 1998)
http://www.afterabortion.org/PAR/V6/n1/DollHeads.htm
(2002-03-23)

D) Páginas web de interés

Página web del Elliot Institute (ayuda a la mujer que ha sufrido un aborto):
http://www.afeterabortion.org

Página web de Vida Humana Internacional:
http://www.vidahumana.org

Página de la Asociación Canaria de Bioética (ACABI):
http://www.bioeticaweb.com

http://enfoque.virtualave.net/spa.htm

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26 Abril 2006

Síndrome Post Aborto (SPA) El Síndrome Post-Aborto (SPA) consiste en una serie de trastornos psicológicos y psicosomáticos que experimentan muchas mujeres a consecuencia de haber abortado.

Providagranada 26, abr , sin comentarios

Síndrome Post Aborto (SPA) El Síndrome Post-Aborto (SPA) consiste en una serie de trastornos psicológicos y psicosomáticos que experimentan muchas mujeres a consecuencia de haber abortado.

Merece la pena aclarar que las manifestaciones del SPA son normales: es decir, lo natural después de haber sufrido un aborto provocado, es sentir dolor, tristeza, culpabilidad, vacío,... lo anormal, sería quedarse completamente indiferente como si nada hubiera ocurrido (ello reflejaría un cierto grado de trastorno mental, aunque es preciso diferenciarlo de la actitud de negación, con la que la mujer aparenta ante sí misma y ante los demás esta supuesta indiferencia).

El SPA suele aparecer tardíamente, pasados meses e incluso varios años desde que el aborto tuvo lugar; las manifestaciones más frecuentes son depresión, ansiedad, rabia, vergüenza, rechazo de sí misma y gran sentimiento de culpa. Si la mujer padecía algún trastorno mental previo o bien tenía una cierta predisposición a padecerlo, el aborto suele agravarlo o desencadenarlo.

Estas alteraciones básicas, afectan la vida cotidiana de la mujer y se concretan de múltiples formas, perjudicando e interfiriendo en sus relaciones interpersonales (especialmente las conyugales o de pareja), su capacidad de trabajo o estudio, el interés por las cosas y por las otras personas, etc.

También favorecen ciertas actitudes anormales como: auto-aislamiento, apatía, indiferencia, trastornos de la conducta alimentaria (anorexia o bulimia), conducta autodestructiva (tendencia suicida, abuso de alcohol y drogas), estado hiperalerta (sensación de estar permanentemente amenazada, en peligro, de modo que se vuelven mucho más susceptibles e irritables), comportamiento esquivo con los niños, maltrato infantil, dificultad para establecer un vínculo apropiado con los propios hijos, promiscuidad, automutilación (histerectomía, ligadura de trompas), tendencia a establecer relaciones abusivas (en las que resultan maltratadas), búsqueda de sobrecompensación profesional, etc.

La herida abierta por el aborto puede provocar otro tipo de manifestaciones como insomnio, alucinaciones auditivas (oír el llanto de un niño), pesadillas (en las que el capítulo del aborto se repite continuamente, aparecen niños despedazados o mutilados,...), intrusiones (es decir: recuerdos súbitos diurnos de la experiencia del aborto), etc.

Además, el aborto puede ocasionar dificultades en embarazos y partos posteriores, pero, en esta ocasión, influyen alteraciones tanto físicas cómo psicológicas que pueden comportar disfunción sexual (sobretodo con el padre de la criatura abortada) esterilidad, interrupción espontánea del embarazo, parto prematuro, (que, por cierto, incrementa el riesgo de parálisis cerebral en el neonato)...

Tampoco es infrecuente que las mujeres busquen embarazos "expiatorios" (es decir, que compensen la pérdida sufrida) o que se involucren en el movimiento pro-vida (con una intención de reparación) o pro-aborto (con la esperanza inconsciente de fortalecer la idea de que el aborto fue una decisión correcta y razonable, de modo que no hay motivos para arrepentirse o dolerse por ella).

Estas manifestaciones típicamente empeoran en las fechas en que tuvo lugar el aborto o en que el niño debería haber nacido (reacciones de aniversario) y también pueden desencadenarse o agravarse ante determinados acontecimientos vitales estresantes o emocionantes.

En palabras del profesor Willke: "es más fácil sacar al niño del útero de su madre que sacárselo de su pensamiento".

Factores de riesgo para sufrir el síndrome post-aborto:

No todas las mujeres que abortan experimentan el SPA ni todas las que lo padecen, sufren las mismas alteraciones ni en el mismo grado. Es difícil determinar a priori qué mujeres lo padecerán y cuáles no, pero sí se ha podido identificar ciertos factores que incrementan el riesgo de padecerlo:

- Ser adolescente
- Sufrir el aborto en el 2º o 3r trimestre de gestación
- Presentar antecedentes de enfermedades o alteraciones psicológicas previas al aborto.
- Haber sido presionada a abortar por terceras personas (pareja, padres, tutores, jefe del trabajo,...)
- Que el aborto vaya en contra de creencias o convicciones morales.
- Que se aborte con la esperanza de que de este modo se salvaguarda la salud psicológica.

El Aborto en las Adolescentes

De todos los factores de riesgo antes mencionados, el más importante es el hecho de ser adolescente; esto es así por varios motivos:

- las adolescentes manifiestan más a menudo el deseo de tener el bebé
- se sienten obligadas a abortar con más frecuencia
- tienen convicciones anti-abortistas más sólidas

El SPA se manifiesta en ellas de un modo más cruento, les cuesta mucho más superarlo y a menudo sufren secuelas psicológicas irreversibles. El riesgo de suicidio es del doble en comparación con las mujeres adultas y el riesgo de padecer alteraciones mentales graves que requieran hospitalización, tres veces superior. También están expuestas a un mayor riesgo de sufrir lesiones uterinas, vaginales y abdominales durante la intervención abortiva.

El aborto supone un riesgo de muerte cuatro veces mayor que el parto

Contrariamente a la idea que los promotores de la cultura de la muerte se han encargado de difundir, el aborto supone un riesgo para la salud de la mujer significativamente mayor que el embarazo y el parto.

El estudio más serio que se ha realizado al respecto, fue llevado a cabo en Finlandia, por el Centro Nacional Finlandés de Investigación y Desarrollo para la Salud y el Bienestar.
Dicho estudio se realizó sobre 9.192 mujeres que fallecieron entre los años 1987-1994 con una edad comprendida entre los 15 y los 49 años (es decir, en edad reproductiva); de todas ellas, 281 murieron en el curso de un año desde su último embarazo.

Analizando la mortalidad global y la mortalidad por causas, encontramos en todos los casos que el embarazo y el parto reducen el riesgo de morir mientras que el aborto provocado lo incrementa.

Las conclusiones de dicho estudio son las siguientes:

MORTALIDAD GLOBAL
3,5 veces superior en las mujeres que habían abortado en comparación con las mujeres que habían dado a luz.

MORTALIDAD POR SUICIDIO
7 veces superior en las mujeres que habían abortado en comparación con las mujeres que habían dado a luz a un hijo.

Merece la pena añadir que el 30-55% de las mujeres que abortan tienen ideas de suicidio y entre el 7-30% llegan a cometer intentos. Estos últimos son especialmente importantes en las mujeres de menos de 30 años y en las mujeres con antecedentes de alteraciones psicológicas o tendencia suicida.

Es preciso destacar que una cierta proporción de suicidios en mujeres que han abortado, se asocian a infanticidio: la mujer se suicida después de haber acabado con la vida de sus otros hijos.

Hay otro dato muy revelador que refuerza esta constatación: la tasa de suicidio femenino en China es la más elevada del mundo; además, China es el único país donde mueren más mujeres que hombres por este motivo. No deja de ser "curioso" que sea precisamente China el país donde el control de la natalidad es más agresivo y la sociedad más coacciona a las mujeres a cometer abortos no deseados.

MORTALIDAD POR CONDUCTA DE RIESGO
El riesgo de morir a causa de un accidente es 4 veces superior para una mujer que ha sufrido un aborto en comparación con una mujer que ha dado a luz a un hijo

Por un lado, las mujeres que dan a luz a un hijo, adoptan actitudes más cuidadosas y evitan situaciones de riesgo que puedan poner en peligro a su hijo o a ellas mismas.

Contrariamente, las mujeres que han sufrido un aborto, adoptan actitudes más imprudentes y temerarias que ponen en peligro sus vidas (conducta auto-destructiva). La adquisición de esta conducta de riesgo es el resultado de los trastornos psicológicos incluidos en el denominado síndrome post-aborto: indiferencia, apatía, depresión, desprecio de la vida, baja auto-estima, sentimiento de culpabilidad, desesperación, mayor tendencia a abusar del alcohol y las drogas o automedicación con sustancias antidepresivas o estimulantes... Las muertes por conducta de riesgo serían el reflejo de un grado menor de conducta suicida: el deseo de morir o de no continuar viviendo sin llegar a pensar en quitarse activamente la vida. El resultado es un mayor riesgo de morir por "accidente".

MORTALIDAD POR HOMICIDIO
El riesgo de morir a causa de agresiones por otras personas es 4 veces superior para las mujeres que han sufrido un aborto en comparación con la población en general

Otros estudios realizados en mujeres que habían abortado muestran que alrededor del 60% de ellas referían haber perdido el control sobre ellas mismas y adoptado conductas hostiles, agresivas y violentas a raíz del aborto. Todo ello puede favorecer la generación de conflictos en las relaciones interpersonales que pueden llegar a tener un desenlace fatal.

También es posible que entre las mujeres que optan por abortar haya una proporción superior de mujeres con trastornos psicológicos y con mayor tendencia a establecer relaciones conflictivas o abusivas en las que puede predominar el maltrato.

MORTALIDAD POR CAUSAS NATURALES
1,6 veces superior en las mujeres que han abortado en comparación con las mujeres que han dado a luz o han sufrido una interrupción espontánea del embarazo.

Son diversas las causas que podrían explicar esta constatación:

- Por un lado es posible que las mujeres que logran quedarse embarazadas y dar a luz a un hijo, presenten un estado de salud superior al de las mujeres en edad fértil en general: este hecho podría justificar que la mortalidad por causas naturales en mujeres que han dado a luz a un hijo sea inferior que la media, pero, en cualquier caso, no explicaría que la mortalidad entre las mujeres que abortaron sea un 60% superior que en las mujeres que quedaron embarazadas pero no sufrieron un aborto provocado. Los abortos provocados que se practican por estar en peligro la salud física de la madre no fueron lo suficientemente abundantes como para explicar esta diferencia.

- Por otro lado, el aborto provocado induce una serie de cambios físicos y psicológicos no fisiológicos (es decir, no naturales) que pueden repercutir negativamente en el estado general de salud de la mujer. Entre estos procesos encontramos: el estado depresivo (que compromete la funcionalidad del sistema inmunitario), los conflictos psicológicos (que consumen energía, de modo que la mujer descuida otros aspectos que condicionan su estado de salud) y las alteraciones del sueño y la alimentación o el abuso de sustancias tóxicas (alcohol, drogas y fármacos) que tan frecuentes son en las mujeres que han abortado.

Esquemáticamente, podemos representar los resultados obtenidos del siguiente modo:

CONCLUSIÓN: mientras el embarazo, el parto y la maternidad tienen un efecto protector sobre la salud de la mujer y favorecen su supervivencia, el aborto incrementa el riesgo de morir y de adoptar conductas o padecer trastornos psicológicos que pueden conducir a la muerte.

El aborto como factor de riego para sufrir complicaciones en embarazos posteriores

El aborto se ha identificado como factor de riesgo para dar a luz a bebés con bajo peso (alteración que se traduce en un mayor riesgo de parálisis cerebral). En este sentido las estadísticas norteamericanas son muy sugerentes: la población de color presenta una incidencia de bebés con parálisis cerebral notablemente superior a la población caucásica. No deja de ser "curioso" que la tasa de aborto sea proporcionalmente superior en la población negra que en la blanca. La asociación estadística entre ambos fenómenos es significativa y el punto de conexión se encuentra precisamente en la mayor incidencia de partos prematuros y de bebés con bajo peso entre las mujeres que han padecido algún aborto provocado.

También se ha relacionado el aborto con una mayor dificultad para con embarazos y partos posteriores, con un amplio abanico de manifestaciones que van desde la esterilidad hasta la dificultad para llegar a término, mayor incidencia de partos prematuros, alteraciones durante el embarazo que ponen en peligro la salud tanto de la madre como la del hijo (eclampsia, pre-eclampsia, muerte fetal, infección intrauterina, hemorragia uterina,...), retención de la placenta, hemorragia posparto, embarazo ectópico, disfunción sexual (con gran componente psicológico) y dificultades para establecer un vínculo adecuado madre-hijo (tanto desde el punto de vista afectivo como físico, no siendo infrecuente la dificultad para amamantar al bebé).

El aborto quirúrgico comporta ciertos riesgos y efectos secundarios que dependen sobretodo de la técnica utilizada (que a su vez está en función de las semanas de embarazo en el momento del aborto). En general, estos riesgos son: perforación uterina, infección, embolismo, convulsiones, hemorragia, daño cervical (es decir, del cérvix uterino), fiebre y vómitos entre otros. Estas lesiones pueden tener consecuencias inmediatas o bien manifestarse en forma de alteraciones de la fertilidad, el embarazo y el parto en gestaciones posteriores y que pueden repercutir negativamente tanto en la salud de la madre como del bebé.

Por otro lado, la interrupción del embarazo en el primer trimestre de gestación supone un riesgo 30-50% superior de desarrollar cáncer de mama. A esto hay que añadir que el hecho de dar a luz a un hijo tiene un efecto protector frente al cáncer de mama, de modo que el aborto no sólo supone un factor de riesgo positivo para desarrollar este tumor, sino que también priva a la mujer de un factor protector frente al mismo, como es el embarazo a término y la lactancia. Son los embarazos en edades tempranas los que presentan un mayor efecto protector frente al cáncer de mama. Y son precisamente las muchachas jóvenes las que padecen mayores trastornos físicos y mentales por el hecho de haber abortado. Estas observaciones contradicen el argumento pro abortista según el cual el aborto beneficia a la mujer en general y a las adolescentes o jóvenes en particular.

Aborto y consentimiento informado

Los modelos sanitarios actuales, no conciben ningún tipo de relación médico-paciente que no observe lo que se denomina "consentimiento informado": es decir, el enfermo debe conocer las distintas opciones terapéuticas que en su caso concreto merece la pena valorar y bajo el consejo del médico, ambos (médico y paciente) valoran conjuntamente cuál de las opciones posibles es más conveniente. Para que el paciente pueda decidir, es preciso que se le explique en qué consiste cada opción, así cómo sus ventajas y sus inconvenientes, los riesgos y los posibles efectos secundarios de cada intervención o tratamiento (naturalmente, es preciso que el médico adapte su lenguaje a la capacidad de entendimiento del paciente).

En el caso de las mujeres que están considerando la opción de abortar, es preciso que, al igual que en el resto de intervenciones médicas, se respete su derecho al consentimiento informado. Esto implicaría:

- Prevenir acerca de las consecuencias psicopatológicas que entraña el aborto.
- Avisar del mayor riesgo de complicaciones en embarazos posteriores al aborto (niños de menos peso, parálisis cerebral)
- Explicar en qué consiste la técnica abortiva
- Explicar que, de acuerdo con el estadio del embarazo, el embrión o feto, es de un determinado modo: tiene bracitos, piernas, un corazón que late desde la cuarta semana,...
- Informar acerca de las posibles complicaciones, riesgos y efectos secundarios que sobre la salud física y sobre la fisiología reproductiva de la mujer entraña la técnica abortiva a que se va a someter.
- En el caso de la "píldora abortiva del día después" es necesario que la mujer sepa que es posible que esté ABORTANDO (es decir, acabando con la vida de su hijo todavía no nacido), y no impidiendo la concepción.
- Informar acerca de las otras alternativas: por ejemplo, no abortar y decidir después del parto entre ejercer la maternidad o dar al bebé en adopción.

Quizá sea cierto que abortar de un modo inconsciente, sin conocer todos estos detalles sea mucho menos doloroso. Pero lo que yo creo es que muchas mujeres tomarían la decisión de no abortar si lo supieran. Si socialmente se acepta este engaño es porque se tiene la convicción de que lo que realmente le conviene a esa mujer es abortar y, lo que hay que hacer por caridad, es hacer que esta difícil decisión sea más soportable, menos dolorosa y más fácil de tomar.

Ni que decir tiene que, por lo menos en España, el derecho al consentimiento informado es violado a diario en cada mujer que se dirige a una consulta de planificación familiar con la esperanza de recibir orientación e información para poder tomar una decisión "libre" acerca de su embarazo. No es posible tomar decisiones libres cuando uno desconoce la realidad sobre lo que es objeto de su decisión, especialmente si es posible adquirir este conocimiento. Es un delito sugerir o favorecer que una persona tome una determinada decisión a la par que se le oculta información que podría modificar la resolución final.

Conclusiones

El aborto supone, en primer lugar, acabar con la vida de un ser humano en desarrollo, el más inocente e indefenso de todos. Pero, a la vez, supone herir profundamente en el cuerpo y en el alma a la mujer que aborta. Me resulta difícil imaginar un sufrimiento mayor al que puede llegar a experimentar una mujer que ha abortado cuando toma conciencia de ello. Al duelo natural por la muerte evitable de un hijo, se suma la carga de saberse responsable de tan dolorosa pérdida.

Todo aborto tiene, por lo menos, dos víctimas: una de ellas muere; la otra, sobrevive y sufre a diario las consecuencias de un crimen abominable.

De nada sirve el intentar mentalizar a la mujer de que el aborto fue una decisión correcta y razonable de la que no tiene porqué arrepentirse; de nada sirve cuando la mujer ya ha descubierto en su dolor, que aquel montoncito de células que arrancaron de su seno era algo más que una masa informe. Insistir en negar lo trágico del aborto sólo contribuye a incrementar el sentimiento de soledad e incomprensión en las madres víctimas de un aborto.

En nuestra sociedad son muchas las mujeres (sobretodo adolescentes y jóvenes) que quedan embarazadas en situaciones en que quizás lo más conveniente o lo más deseable (bajo un criterio y un juicio humanos) hubiera sido que ese embarazo no se produjera. Pero eso no quiere decir que la solución al problema sea interrumpir ese embarazo y acabar con la vida de un bebé inocente.

Estoy convencida de que la inmensa mayoría de abortos (sino todos) son no deseados. Ninguna mujer desea pasar por la experiencia de un aborto. Es mucho más indeseado e indeseable un aborto que cualquier embarazo. Los pro abortistas insisten en combatir los embarazos no deseados con abortos todavía menos deseados y con bastantes más efectos secundarios negativos que el llevar a término un embarazo imprevisto y dar a luz a un hijo aunque sea dado en adopción.

La mayoría de mujeres que optan por abortar ante un embarazo no deseado, lo hacen presionadas por personas allegadas o por problemas de carácter social o económico. La mayoría de ellas refiere que si sus circunstancias hubieran sido otras, habrían tenido a su bebé. El 70% afirma que jamás volverían a abortar por muy adversas que fueran las circunstancias.

Son muchos los motivos que pueden hacer que una mujer se plantee la opción de abortar en una sociedad donde el aborto es legal y considerado como un medio por el cual la mujer es liberada de las cadenas de su feminidad. En el fondo de estas decisiones se suele encontrar la falta de apoyo por parte del padre del bebé o de los familiares y amigos más allegados y también por parte de la sociedad que, en lugar de buscar medios para ayudar a las mujeres en su maternidad deseada, invierte recursos humanos y económicos en clínicas donde llevar a cabo los abortos no deseados.

No se ha publicado en la prensa científica ningún estudio acerca de las supuestamente gravísimas y más que "evidentes" consecuencias de completar hasta el parto un embarazo no deseado en un principio. Pero, por desgracia, la abundancia de víctimas supervivientes del aborto, está proporcionando datos suficientes como para continuar afirmando, confirmando y reafirmando lo expuesto en este artículo: el aborto es una amenaza para la integridad física y psicológica de la mujer.

Para concluir este artículo, recomiendo la lectura del texto:

El proyecto Raquel: Fe en acción, un Ministerio de compasión y solicitud

Que pueden encontrar en la dirección:

http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/raquel-fe.html

Autor: María Valent

Revista Arbil (España)

Bibliografía

A) ARTÍCULOS Y COMUNICACIONES

1. Gómez Lavín, Carmen, Consecuencias psicopatológicas del aborto en la mujer, Comunicación presentada en el I Simposium Europeo de Bioética, Santiago de Compostela, V-1993.
http://www.bioeticaweb.com/Inicio_de_la_vida/consecuencias_psicopatologicas_d.htm
(2002-03-23)

2. Thorn, Vicky, El Proyecto Rachel, en VIDA HUMANA INTERNACIONAL
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/raquel.html

3. ¿Qué es el Síndrome post aborto?
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/sindrome.html

4. Los pro abortistas reconocen que existe el Síndrome post aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/reconocen.html

5. Dr. Alberto Iglesias, El Síndrome post aborto en la mujer
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/sindrome_mujer.html

6. Dr. Edgar Hernández Gálvez, Síndrome post aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/galvez.html

7. Dr. Pablo Verdier, El Síndrome post aborto: ¿Porqué se diagnostica menos de lo que se debería?
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/diagnostica.html

8. Dr. Pablo Verdier, Subtipos clínicos del síndrome post aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/subtipos.html

9. Dra Anne Speckhard, Ph. D., ¿Qué dicen las estadísticas?
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/sindrome_estadisticas.html

10. Seis pasos hacia la sanación después del aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/pasos.html

11. Burke Theresa., Reardon David C., Abortion Trauma and Child Abuse, en Post-Abortion Review, Volume 6, number 1 (winter 1998)
http://www.afterabortion.org/PAR/V6/n1/ChildAbuseReenactment.htm
(2002-03-23)

12. Reardon, D.C, Ph.D., Abortion is four times deadlier than childbirth, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 2 (spring 2000)
http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n2/finland.html
(2002-03-23)

13. Rue, Vincent M, Ph.D., The psychological safety of abortion: the need for reconsideration, en en Post-Abortion Review, Volume 5, number 4 (fall 1997)
http://www.afterabortion.org/PAR/V5/n4/Rue.htm
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14. Sobie, Amy R., The risks of choice, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 3 (summer 2000)
http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n3/abortionrisks.html
(2002-03-23)

15. Sobie, Amy R., Reardon David C., Ph.D., Detrimental effects of adolescent abortion, en Post-Abortion Review, Volume 9, number 1 (winter 2001)
http://www.afterabortion.org/PAR/V9/n1/teens_vs_older.html
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16. 15th study links abortion and substance abuse, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 1 (winter 2000)
http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n1/substanceabuse.html
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17. Abortions vs. Childbirth, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 3 (summer 2000)
http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n3/mentalhealthstudy.html
(2002-03-23)

B) PÁGINAS DE ORGANIZACIONES DE AYUDA A LA MUJER QUE HA ABORTADO

18. Instituto de investigaciones para la recuperación del aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/recuperacion.html

19. WEBA
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/sufrido.html

20. Elliot Institute
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/elliot.html

21. Sobrevivientes del aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/saa.html

C) TESTIMONIOS DE MUJERES QUE HAN SUFRIDO UN ABORTO

22. Testimonios de mujeres que han abortado:
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/testimonios_mujeres.html

23. Amy Sobie, David C. Reardon, Ph.D., A generation at risk: how teens are manipulated into abortion, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 1 (winter 2000)
http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n1/teensabortion.html
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24. Cindy Hendrickson, Consequences, en Post-Abortion Review, Volume 5, number 2 (spring 1997)
http://www.afterabortion.org/PAR/V5/n2/consequences.htm
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25. Karen Temple, Finding real place, en Post-Abortion Review, Volume 9, number 1 (winter 2001)
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26. Sally Garneau, The Choice, en Post-Abortion Review, Volume 6, number 3 (summer 1998)
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27. Terri Hurst, Never Again, en Post-Abortion Review, Volume 5, number 3 (summer 1997)
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28. Theresa Karminski Burke, Ph.D., When de Doll Breaks, en Post-Abortion Review, Volume 6, number 1 (winter 1998)
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D) Páginas web de interés

Página web del Elliot Institute (ayuda a la mujer que ha sufrido un aborto):
http://www.afeterabortion.org

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http://www.vidahumana.org

Página de la Asociación Canaria de Bioética (ACABI):
http://www.bioeticaweb.com

http://enfoque.virtualave.net/spa.htm

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26 Abril 2006

Síndrome Post Aborto (SPA) El Síndrome Post-Aborto (SPA) consiste en una serie de trastornos psicológicos y psicosomáticos que experimentan muchas mujeres a consecuencia de haber abortado.

Providagranada 26, abr , sin comentarios

Síndrome Post Aborto (SPA) El Síndrome Post-Aborto (SPA) consiste en una serie de trastornos psicológicos y psicosomáticos que experimentan muchas mujeres a consecuencia de haber abortado.

Merece la pena aclarar que las manifestaciones del SPA son normales: es decir, lo natural después de haber sufrido un aborto provocado, es sentir dolor, tristeza, culpabilidad, vacío,... lo anormal, sería quedarse completamente indiferente como si nada hubiera ocurrido (ello reflejaría un cierto grado de trastorno mental, aunque es preciso diferenciarlo de la actitud de negación, con la que la mujer aparenta ante sí misma y ante los demás esta supuesta indiferencia).

El SPA suele aparecer tardíamente, pasados meses e incluso varios años desde que el aborto tuvo lugar; las manifestaciones más frecuentes son depresión, ansiedad, rabia, vergüenza, rechazo de sí misma y gran sentimiento de culpa. Si la mujer padecía algún trastorno mental previo o bien tenía una cierta predisposición a padecerlo, el aborto suele agravarlo o desencadenarlo.

Estas alteraciones básicas, afectan la vida cotidiana de la mujer y se concretan de múltiples formas, perjudicando e interfiriendo en sus relaciones interpersonales (especialmente las conyugales o de pareja), su capacidad de trabajo o estudio, el interés por las cosas y por las otras personas, etc.

También favorecen ciertas actitudes anormales como: auto-aislamiento, apatía, indiferencia, trastornos de la conducta alimentaria (anorexia o bulimia), conducta autodestructiva (tendencia suicida, abuso de alcohol y drogas), estado hiperalerta (sensación de estar permanentemente amenazada, en peligro, de modo que se vuelven mucho más susceptibles e irritables), comportamiento esquivo con los niños, maltrato infantil, dificultad para establecer un vínculo apropiado con los propios hijos, promiscuidad, automutilación (histerectomía, ligadura de trompas), tendencia a establecer relaciones abusivas (en las que resultan maltratadas), búsqueda de sobrecompensación profesional, etc.

La herida abierta por el aborto puede provocar otro tipo de manifestaciones como insomnio, alucinaciones auditivas (oír el llanto de un niño), pesadillas (en las que el capítulo del aborto se repite continuamente, aparecen niños despedazados o mutilados,...), intrusiones (es decir: recuerdos súbitos diurnos de la experiencia del aborto), etc.

Además, el aborto puede ocasionar dificultades en embarazos y partos posteriores, pero, en esta ocasión, influyen alteraciones tanto físicas cómo psicológicas que pueden comportar disfunción sexual (sobretodo con el padre de la criatura abortada) esterilidad, interrupción espontánea del embarazo, parto prematuro, (que, por cierto, incrementa el riesgo de parálisis cerebral en el neonato)...

Tampoco es infrecuente que las mujeres busquen embarazos "expiatorios" (es decir, que compensen la pérdida sufrida) o que se involucren en el movimiento pro-vida (con una intención de reparación) o pro-aborto (con la esperanza inconsciente de fortalecer la idea de que el aborto fue una decisión correcta y razonable, de modo que no hay motivos para arrepentirse o dolerse por ella).

Estas manifestaciones típicamente empeoran en las fechas en que tuvo lugar el aborto o en que el niño debería haber nacido (reacciones de aniversario) y también pueden desencadenarse o agravarse ante determinados acontecimientos vitales estresantes o emocionantes.

En palabras del profesor Willke: "es más fácil sacar al niño del útero de su madre que sacárselo de su pensamiento".

Factores de riesgo para sufrir el síndrome post-aborto:

No todas las mujeres que abortan experimentan el SPA ni todas las que lo padecen, sufren las mismas alteraciones ni en el mismo grado. Es difícil determinar a priori qué mujeres lo padecerán y cuáles no, pero sí se ha podido identificar ciertos factores que incrementan el riesgo de padecerlo:

- Ser adolescente
- Sufrir el aborto en el 2º o 3r trimestre de gestación
- Presentar antecedentes de enfermedades o alteraciones psicológicas previas al aborto.
- Haber sido presionada a abortar por terceras personas (pareja, padres, tutores, jefe del trabajo,...)
- Que el aborto vaya en contra de creencias o convicciones morales.
- Que se aborte con la esperanza de que de este modo se salvaguarda la salud psicológica.

El Aborto en las Adolescentes

De todos los factores de riesgo antes mencionados, el más importante es el hecho de ser adolescente; esto es así por varios motivos:

- las adolescentes manifiestan más a menudo el deseo de tener el bebé
- se sienten obligadas a abortar con más frecuencia
- tienen convicciones anti-abortistas más sólidas

El SPA se manifiesta en ellas de un modo más cruento, les cuesta mucho más superarlo y a menudo sufren secuelas psicológicas irreversibles. El riesgo de suicidio es del doble en comparación con las mujeres adultas y el riesgo de padecer alteraciones mentales graves que requieran hospitalización, tres veces superior. También están expuestas a un mayor riesgo de sufrir lesiones uterinas, vaginales y abdominales durante la intervención abortiva.

El aborto supone un riesgo de muerte cuatro veces mayor que el parto

Contrariamente a la idea que los promotores de la cultura de la muerte se han encargado de difundir, el aborto supone un riesgo para la salud de la mujer significativamente mayor que el embarazo y el parto.

El estudio más serio que se ha realizado al respecto, fue llevado a cabo en Finlandia, por el Centro Nacional Finlandés de Investigación y Desarrollo para la Salud y el Bienestar.
Dicho estudio se realizó sobre 9.192 mujeres que fallecieron entre los años 1987-1994 con una edad comprendida entre los 15 y los 49 años (es decir, en edad reproductiva); de todas ellas, 281 murieron en el curso de un año desde su último embarazo.

Analizando la mortalidad global y la mortalidad por causas, encontramos en todos los casos que el embarazo y el parto reducen el riesgo de morir mientras que el aborto provocado lo incrementa.

Las conclusiones de dicho estudio son las siguientes:

MORTALIDAD GLOBAL
3,5 veces superior en las mujeres que habían abortado en comparación con las mujeres que habían dado a luz.

MORTALIDAD POR SUICIDIO
7 veces superior en las mujeres que habían abortado en comparación con las mujeres que habían dado a luz a un hijo.

Merece la pena añadir que el 30-55% de las mujeres que abortan tienen ideas de suicidio y entre el 7-30% llegan a cometer intentos. Estos últimos son especialmente importantes en las mujeres de menos de 30 años y en las mujeres con antecedentes de alteraciones psicológicas o tendencia suicida.

Es preciso destacar que una cierta proporción de suicidios en mujeres que han abortado, se asocian a infanticidio: la mujer se suicida después de haber acabado con la vida de sus otros hijos.

Hay otro dato muy revelador que refuerza esta constatación: la tasa de suicidio femenino en China es la más elevada del mundo; además, China es el único país donde mueren más mujeres que hombres por este motivo. No deja de ser "curioso" que sea precisamente China el país donde el control de la natalidad es más agresivo y la sociedad más coacciona a las mujeres a cometer abortos no deseados.

MORTALIDAD POR CONDUCTA DE RIESGO
El riesgo de morir a causa de un accidente es 4 veces superior para una mujer que ha sufrido un aborto en comparación con una mujer que ha dado a luz a un hijo

Por un lado, las mujeres que dan a luz a un hijo, adoptan actitudes más cuidadosas y evitan situaciones de riesgo que puedan poner en peligro a su hijo o a ellas mismas.

Contrariamente, las mujeres que han sufrido un aborto, adoptan actitudes más imprudentes y temerarias que ponen en peligro sus vidas (conducta auto-destructiva). La adquisición de esta conducta de riesgo es el resultado de los trastornos psicológicos incluidos en el denominado síndrome post-aborto: indiferencia, apatía, depresión, desprecio de la vida, baja auto-estima, sentimiento de culpabilidad, desesperación, mayor tendencia a abusar del alcohol y las drogas o automedicación con sustancias antidepresivas o estimulantes... Las muertes por conducta de riesgo serían el reflejo de un grado menor de conducta suicida: el deseo de morir o de no continuar viviendo sin llegar a pensar en quitarse activamente la vida. El resultado es un mayor riesgo de morir por "accidente".

MORTALIDAD POR HOMICIDIO
El riesgo de morir a causa de agresiones por otras personas es 4 veces superior para las mujeres que han sufrido un aborto en comparación con la población en general

Otros estudios realizados en mujeres que habían abortado muestran que alrededor del 60% de ellas referían haber perdido el control sobre ellas mismas y adoptado conductas hostiles, agresivas y violentas a raíz del aborto. Todo ello puede favorecer la generación de conflictos en las relaciones interpersonales que pueden llegar a tener un desenlace fatal.

También es posible que entre las mujeres que optan por abortar haya una proporción superior de mujeres con trastornos psicológicos y con mayor tendencia a establecer relaciones conflictivas o abusivas en las que puede predominar el maltrato.

MORTALIDAD POR CAUSAS NATURALES
1,6 veces superior en las mujeres que han abortado en comparación con las mujeres que han dado a luz o han sufrido una interrupción espontánea del embarazo.

Son diversas las causas que podrían explicar esta constatación:

- Por un lado es posible que las mujeres que logran quedarse embarazadas y dar a luz a un hijo, presenten un estado de salud superior al de las mujeres en edad fértil en general: este hecho podría justificar que la mortalidad por causas naturales en mujeres que han dado a luz a un hijo sea inferior que la media, pero, en cualquier caso, no explicaría que la mortalidad entre las mujeres que abortaron sea un 60% superior que en las mujeres que quedaron embarazadas pero no sufrieron un aborto provocado. Los abortos provocados que se practican por estar en peligro la salud física de la madre no fueron lo suficientemente abundantes como para explicar esta diferencia.

- Por otro lado, el aborto provocado induce una serie de cambios físicos y psicológicos no fisiológicos (es decir, no naturales) que pueden repercutir negativamente en el estado general de salud de la mujer. Entre estos procesos encontramos: el estado depresivo (que compromete la funcionalidad del sistema inmunitario), los conflictos psicológicos (que consumen energía, de modo que la mujer descuida otros aspectos que condicionan su estado de salud) y las alteraciones del sueño y la alimentación o el abuso de sustancias tóxicas (alcohol, drogas y fármacos) que tan frecuentes son en las mujeres que han abortado.

Esquemáticamente, podemos representar los resultados obtenidos del siguiente modo:

CONCLUSIÓN: mientras el embarazo, el parto y la maternidad tienen un efecto protector sobre la salud de la mujer y favorecen su supervivencia, el aborto incrementa el riesgo de morir y de adoptar conductas o padecer trastornos psicológicos que pueden conducir a la muerte.

El aborto como factor de riego para sufrir complicaciones en embarazos posteriores

El aborto se ha identificado como factor de riesgo para dar a luz a bebés con bajo peso (alteración que se traduce en un mayor riesgo de parálisis cerebral). En este sentido las estadísticas norteamericanas son muy sugerentes: la población de color presenta una incidencia de bebés con parálisis cerebral notablemente superior a la población caucásica. No deja de ser "curioso" que la tasa de aborto sea proporcionalmente superior en la población negra que en la blanca. La asociación estadística entre ambos fenómenos es significativa y el punto de conexión se encuentra precisamente en la mayor incidencia de partos prematuros y de bebés con bajo peso entre las mujeres que han padecido algún aborto provocado.

También se ha relacionado el aborto con una mayor dificultad para con embarazos y partos posteriores, con un amplio abanico de manifestaciones que van desde la esterilidad hasta la dificultad para llegar a término, mayor incidencia de partos prematuros, alteraciones durante el embarazo que ponen en peligro la salud tanto de la madre como la del hijo (eclampsia, pre-eclampsia, muerte fetal, infección intrauterina, hemorragia uterina,...), retención de la placenta, hemorragia posparto, embarazo ectópico, disfunción sexual (con gran componente psicológico) y dificultades para establecer un vínculo adecuado madre-hijo (tanto desde el punto de vista afectivo como físico, no siendo infrecuente la dificultad para amamantar al bebé).

El aborto quirúrgico comporta ciertos riesgos y efectos secundarios que dependen sobretodo de la técnica utilizada (que a su vez está en función de las semanas de embarazo en el momento del aborto). En general, estos riesgos son: perforación uterina, infección, embolismo, convulsiones, hemorragia, daño cervical (es decir, del cérvix uterino), fiebre y vómitos entre otros. Estas lesiones pueden tener consecuencias inmediatas o bien manifestarse en forma de alteraciones de la fertilidad, el embarazo y el parto en gestaciones posteriores y que pueden repercutir negativamente tanto en la salud de la madre como del bebé.

Por otro lado, la interrupción del embarazo en el primer trimestre de gestación supone un riesgo 30-50% superior de desarrollar cáncer de mama. A esto hay que añadir que el hecho de dar a luz a un hijo tiene un efecto protector frente al cáncer de mama, de modo que el aborto no sólo supone un factor de riesgo positivo para desarrollar este tumor, sino que también priva a la mujer de un factor protector frente al mismo, como es el embarazo a término y la lactancia. Son los embarazos en edades tempranas los que presentan un mayor efecto protector frente al cáncer de mama. Y son precisamente las muchachas jóvenes las que padecen mayores trastornos físicos y mentales por el hecho de haber abortado. Estas observaciones contradicen el argumento pro abortista según el cual el aborto beneficia a la mujer en general y a las adolescentes o jóvenes en particular.

Aborto y consentimiento informado

Los modelos sanitarios actuales, no conciben ningún tipo de relación médico-paciente que no observe lo que se denomina "consentimiento informado": es decir, el enfermo debe conocer las distintas opciones terapéuticas que en su caso concreto merece la pena valorar y bajo el consejo del médico, ambos (médico y paciente) valoran conjuntamente cuál de las opciones posibles es más conveniente. Para que el paciente pueda decidir, es preciso que se le explique en qué consiste cada opción, así cómo sus ventajas y sus inconvenientes, los riesgos y los posibles efectos secundarios de cada intervención o tratamiento (naturalmente, es preciso que el médico adapte su lenguaje a la capacidad de entendimiento del paciente).

En el caso de las mujeres que están considerando la opción de abortar, es preciso que, al igual que en el resto de intervenciones médicas, se respete su derecho al consentimiento informado. Esto implicaría:

- Prevenir acerca de las consecuencias psicopatológicas que entraña el aborto.
- Avisar del mayor riesgo de complicaciones en embarazos posteriores al aborto (niños de menos peso, parálisis cerebral)
- Explicar en qué consiste la técnica abortiva
- Explicar que, de acuerdo con el estadio del embarazo, el embrión o feto, es de un determinado modo: tiene bracitos, piernas, un corazón que late desde la cuarta semana,...
- Informar acerca de las posibles complicaciones, riesgos y efectos secundarios que sobre la salud física y sobre la fisiología reproductiva de la mujer entraña la técnica abortiva a que se va a someter.
- En el caso de la "píldora abortiva del día después" es necesario que la mujer sepa que es posible que esté ABORTANDO (es decir, acabando con la vida de su hijo todavía no nacido), y no impidiendo la concepción.
- Informar acerca de las otras alternativas: por ejemplo, no abortar y decidir después del parto entre ejercer la maternidad o dar al bebé en adopción.

Quizá sea cierto que abortar de un modo inconsciente, sin conocer todos estos detalles sea mucho menos doloroso. Pero lo que yo creo es que muchas mujeres tomarían la decisión de no abortar si lo supieran. Si socialmente se acepta este engaño es porque se tiene la convicción de que lo que realmente le conviene a esa mujer es abortar y, lo que hay que hacer por caridad, es hacer que esta difícil decisión sea más soportable, menos dolorosa y más fácil de tomar.

Ni que decir tiene que, por lo menos en España, el derecho al consentimiento informado es violado a diario en cada mujer que se dirige a una consulta de planificación familiar con la esperanza de recibir orientación e información para poder tomar una decisión "libre" acerca de su embarazo. No es posible tomar decisiones libres cuando uno desconoce la realidad sobre lo que es objeto de su decisión, especialmente si es posible adquirir este conocimiento. Es un delito sugerir o favorecer que una persona tome una determinada decisión a la par que se le oculta información que podría modificar la resolución final.

Conclusiones

El aborto supone, en primer lugar, acabar con la vida de un ser humano en desarrollo, el más inocente e indefenso de todos. Pero, a la vez, supone herir profundamente en el cuerpo y en el alma a la mujer que aborta. Me resulta difícil imaginar un sufrimiento mayor al que puede llegar a experimentar una mujer que ha abortado cuando toma conciencia de ello. Al duelo natural por la muerte evitable de un hijo, se suma la carga de saberse responsable de tan dolorosa pérdida.

Todo aborto tiene, por lo menos, dos víctimas: una de ellas muere; la otra, sobrevive y sufre a diario las consecuencias de un crimen abominable.

De nada sirve el intentar mentalizar a la mujer de que el aborto fue una decisión correcta y razonable de la que no tiene porqué arrepentirse; de nada sirve cuando la mujer ya ha descubierto en su dolor, que aquel montoncito de células que arrancaron de su seno era algo más que una masa informe. Insistir en negar lo trágico del aborto sólo contribuye a incrementar el sentimiento de soledad e incomprensión en las madres víctimas de un aborto.

En nuestra sociedad son muchas las mujeres (sobretodo adolescentes y jóvenes) que quedan embarazadas en situaciones en que quizás lo más conveniente o lo más deseable (bajo un criterio y un juicio humanos) hubiera sido que ese embarazo no se produjera. Pero eso no quiere decir que la solución al problema sea interrumpir ese embarazo y acabar con la vida de un bebé inocente.

Estoy convencida de que la inmensa mayoría de abortos (sino todos) son no deseados. Ninguna mujer desea pasar por la experiencia de un aborto. Es mucho más indeseado e indeseable un aborto que cualquier embarazo. Los pro abortistas insisten en combatir los embarazos no deseados con abortos todavía menos deseados y con bastantes más efectos secundarios negativos que el llevar a término un embarazo imprevisto y dar a luz a un hijo aunque sea dado en adopción.

La mayoría de mujeres que optan por abortar ante un embarazo no deseado, lo hacen presionadas por personas allegadas o por problemas de carácter social o económico. La mayoría de ellas refiere que si sus circunstancias hubieran sido otras, habrían tenido a su bebé. El 70% afirma que jamás volverían a abortar por muy adversas que fueran las circunstancias.

Son muchos los motivos que pueden hacer que una mujer se plantee la opción de abortar en una sociedad donde el aborto es legal y considerado como un medio por el cual la mujer es liberada de las cadenas de su feminidad. En el fondo de estas decisiones se suele encontrar la falta de apoyo por parte del padre del bebé o de los familiares y amigos más allegados y también por parte de la sociedad que, en lugar de buscar medios para ayudar a las mujeres en su maternidad deseada, invierte recursos humanos y económicos en clínicas donde llevar a cabo los abortos no deseados.

No se ha publicado en la prensa científica ningún estudio acerca de las supuestamente gravísimas y más que "evidentes" consecuencias de completar hasta el parto un embarazo no deseado en un principio. Pero, por desgracia, la abundancia de víctimas supervivientes del aborto, está proporcionando datos suficientes como para continuar afirmando, confirmando y reafirmando lo expuesto en este artículo: el aborto es una amenaza para la integridad física y psicológica de la mujer.

Para concluir este artículo, recomiendo la lectura del texto:

El proyecto Raquel: Fe en acción, un Ministerio de compasión y solicitud

Que pueden encontrar en la dirección:

http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/raquel-fe.html

Autor: María Valent

Revista Arbil (España)

Bibliografía

A) ARTÍCULOS Y COMUNICACIONES

1. Gómez Lavín, Carmen, Consecuencias psicopatológicas del aborto en la mujer, Comunicación presentada en el I Simposium Europeo de Bioética, Santiago de Compostela, V-1993.
http://www.bioeticaweb.com/Inicio_de_la_vida/consecuencias_psicopatologicas_d.htm
(2002-03-23)

2. Thorn, Vicky, El Proyecto Rachel, en VIDA HUMANA INTERNACIONAL
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/raquel.html

3. ¿Qué es el Síndrome post aborto?
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/sindrome.html

4. Los pro abortistas reconocen que existe el Síndrome post aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/reconocen.html

5. Dr. Alberto Iglesias, El Síndrome post aborto en la mujer
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/sindrome_mujer.html

6. Dr. Edgar Hernández Gálvez, Síndrome post aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/galvez.html

7. Dr. Pablo Verdier, El Síndrome post aborto: ¿Porqué se diagnostica menos de lo que se debería?
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/diagnostica.html

8. Dr. Pablo Verdier, Subtipos clínicos del síndrome post aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/subtipos.html

9. Dra Anne Speckhard, Ph. D., ¿Qué dicen las estadísticas?
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/sindrome_estadisticas.html

10. Seis pasos hacia la sanación después del aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/pasos.html

11. Burke Theresa., Reardon David C., Abortion Trauma and Child Abuse, en Post-Abortion Review, Volume 6, number 1 (winter 1998)
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12. Reardon, D.C, Ph.D., Abortion is four times deadlier than childbirth, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 2 (spring 2000)
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13. Rue, Vincent M, Ph.D., The psychological safety of abortion: the need for reconsideration, en en Post-Abortion Review, Volume 5, number 4 (fall 1997)
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14. Sobie, Amy R., The risks of choice, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 3 (summer 2000)
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15. Sobie, Amy R., Reardon David C., Ph.D., Detrimental effects of adolescent abortion, en Post-Abortion Review, Volume 9, number 1 (winter 2001)
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16. 15th study links abortion and substance abuse, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 1 (winter 2000)
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17. Abortions vs. Childbirth, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 3 (summer 2000)
http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n3/mentalhealthstudy.html
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B) PÁGINAS DE ORGANIZACIONES DE AYUDA A LA MUJER QUE HA ABORTADO

18. Instituto de investigaciones para la recuperación del aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/recuperacion.html

19. WEBA
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/sufrido.html

20. Elliot Institute
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/elliot.html

21. Sobrevivientes del aborto
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/saa.html

C) TESTIMONIOS DE MUJERES QUE HAN SUFRIDO UN ABORTO

22. Testimonios de mujeres que han abortado:
http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/testimonios_mujeres.html

23. Amy Sobie, David C. Reardon, Ph.D., A generation at risk: how teens are manipulated into abortion, en Post-Abortion Review, Volume 8, number 1 (winter 2000)
http://www.afterabortion.org/PAR/V8/n1/teensabortion.html
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24. Cindy Hendrickson, Consequences, en Post-Abortion Review, Volume 5, number 2 (spring 1997)
http://www.afterabortion.org/PAR/V5/n2/consequences.htm
(2002-03-23)

25. Karen Temple, Finding real place, en Post-Abortion Review, Volume 9, number 1 (winter 2001)
http://www.afterabortion.org/PAR/V9/n1/testimony91.html
(2002-03-23)

26. Sally Garneau, The Choice, en Post-Abortion Review, Volume 6, number 3 (summer 1998)
http://www.afterabortion.org/PAR/V6/n3/TESTIMONY.HTM
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27. Terri Hurst, Never Again, en Post-Abortion Review, Volume 5, number 3 (summer 1997)
http://www.afterabortion.org/PAR/V5/n3/neveragain.htm
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28. Theresa Karminski Burke, Ph.D., When de Doll Breaks, en Post-Abortion Review, Volume 6, number 1 (winter 1998)
http://www.afterabortion.org/PAR/V6/n1/DollHeads.htm
(2002-03-23)

D) Páginas web de interés

Página web del Elliot Institute (ayuda a la mujer que ha sufrido un aborto):
http://www.afeterabortion.org

Página web de Vida Humana Internacional:
http://www.vidahumana.org

Página de la Asociación Canaria de Bioética (ACABI):
http://www.bioeticaweb.com

http://enfoque.virtualave.net/spa.htm

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26 Abril 2006

Asociación advierte difusión del Síndrome Post-aborto entre españolas

Providagranada 26, abr , sin comentarios

Asociación advierte difusión del Síndrome Post-aborto entre españolas MADRID, 27 Feb. 05 (ACI).- Carmina García-Valdés García, Presidenta de la Asociación de Víctimas del Aborto (AVA), explicó a ACI Prensa todos los síntomas que sufren las mujeres que se someten a un aborto, considerados por los médicos como el “Síndrome Post-aborto”.

“El aborto no soluciona nada, al contrario, origina en las mujeres que acuden a los centros donde se practica una angustia y un sentimiento de culpa”, aseguró García-Valdés.

Entre estos síntomas figuran depresión, desinterés y aislamiento ante la vida, imágenes recurrentes, insomnio, pesadillas, e incapacidad de demostrar sentimientos.

A esto se añade suicidios, alcoholismo, bulimia, anorexia, frigidez y disfunciones sexuales, ruptura de relaciones de pareja (70 por ciento), maltrato doméstico y autolesiones, incapacidad de concentración, agotamiento y nerviosismo, crisis histéricas y de agresividad.

Otras consecuencias

Otro foco traumático después del aborto es la relación de pareja. “Dado que algunos de los síntomas del SPA son la inadaptación sexual y la esterilidad, hay un alto índice de rupturas matrimoniales y de pareja tras un aborto”, aseguró García-Valdés y agregó que “esto se debe a que el aborto se relaciona con reacciones como baja autoestima, mayor desconfianza hacia los hombres”.

Según García-Valdés “son especialmente graves los planteamientos suicidas e intentos de suicidios”. Un 60 por ciento de mujeres que experimentan secuelas post-aborto declaran albergar ideas suicidas. Un 28 por ciento intenta verdaderamente suicidarse, de las cuales la mitad lo ha hecho en dos o más ocasiones.

Asimismo, el estrés post-aborto está directamente relacionado con una acentuación del tabaquismo. Para la Presidenta de AVA, “las mujeres que abortan tienen el doble de posibilidades de convertirse en grandes fumadoras, incluso en posteriores embarazos no deseados, con riesgo añadido de muerte neonatal o anomalías congénitas”.

Además, afirma que “el aborto se vincula de forma significativa con un riesgo doblemente añadido de abuso del alcohol, con conductas violentas, divorcio o separación, accidentes de tráfico y pérdida de puesto de trabajo”.

Aparecen también desórdenes alimentarios y desórdenes de mala ingestión de alimentos tales como comer compulsivamente.

Luego del aborto, se presenta frecuentemente un descuido de los niños o conducta abusiva hacia ellos. “Tras el aborto, la mujer tiende a relajar los lazos que la unen a sus hijos habidos posteriormente. Estos factores se asocian estrechamente con el trato abusivo hacia los niños y parecen confirmar particulares valoraciones clínicas que vinculan el trauma post-aborto con el abuso infantil”, afirmó García-Valdés.

El drama de las mujeres inmigrantes

En el año 2003, según el Ministerio de Sanidad, se ejecutaron cerca de 80 mil abortos en España. El 15,3 por ciento de los embarazos terminó violentamente en un centro abortista. Cerca de 2000 de ellos se ejecutaron a mujeres que se desplazaron desde el extranjero.

García-Valdés aseguró “a las mujeres inmigrantes, carentes de recursos, el Estado les paga el aborto, mediante un concierto con las clínicas abortistas privadas. Nadie les informa de las alternativas, de la posibilidad de ayudas para tener a sus hijos. Un psicólogo certifica que se encuadra en el primer supuesto (salud física o psíquica de la madre) y les practican el aborto, sin dejarles tiempo a pensar, a reflexionar en el paso que van a dar, sin más información”.

Para García-Valdés, “la primera víctima es, por supuesto, el niño no nacido a causa del aborto. Las segundas víctimas, sus madres y sus padres, quienes no tuvieron la suficiente información de las consecuencias de ese acto, ni la suficiente información de las alternativas, de las ayudas, para no abortar”.

Es así que AVA surge en el 2002 como respuesta a la necesidad de dar voz a las personas que se han visto involucradas en un aborto provocado y están sufriendo sus consecuencias. Según García-Valdés, “estas personas, hombres y mujeres, no tuvieron otra alternativa, o no se la ofreció nadie. Creyeron que el aborto era la solución a un embarazo no deseado y ahora saben que se equivocaron”.
http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=7517

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26 Abril 2006

Síndrome postaborto

Providagranada 26, abr , sin comentarios

Síndrome postaborto
Por el Dr. Edgar Hernández Gálvez

El aborto provocado es un procedimiento criminal que ha sido utilizado a lo largo de la historia de la medicina, como la forma de matar al niño concebido y no nacido. Con frecuencia se utilizan eufemismos como "evacuar el útero" o "interrumpir el embarazo", para referirse al aborto provocado sin tener que emplear el término médico, que tiene sus claras connotaciones éticas.

El presente trabajo tiene por objeto divulgar un Síndrome poco conocido en la literatura médica general y aún en la especializada.

El aborto provocado, calculado en 50,000,000 al año en el mundo entero (según datos de la Organización de Naciones Unidas), ha sido poco estudiado en su aspecto emocional o psicológico.

¿Qué sucede en la personalidad de la mujer que se somete a este procedimiento? ¿Qué sucede en el cónyuge, novio o conviviente? ¿Qué sucede en el personal médico y paramédico que lo practica? Las anteriores son interrogantes que han sido pobremente respondidas.

No es sino hasta la década pasada gracias a las observaciones clínicas del Dr. Nathanson, que el estudio de esta situación clínica se empieza a perfilar.

Nathanson se dio cuenta de que la mujer que se sometía a este procedimiento, pasado el tiempo, presentaba síntomas no sólo en su aspecto físico (cefalea, gastralgia, etc.), sino también en su aspecto emocional (insomnio, crisis de angustia, crisis depresivas, abuso de alcohol, dispareunia, frigidez, anorgasmia, etc.).

Para comprender mejor este síndrome (SPA), es importante recordar que la experiencia del aborto provocado en una mujer puede generar dos posibilidades:

Ningún efecto psicopatológico.
Algún efecto psicopatológico.

En el primer caso, se tratará de pacientes con cierto grado de oligofrenia y que, por lo mismo, no tienen la suficiente conciencia de su propia conducta y de la trascendencia de la misma. Podrá también tratarse de un previo trastorno de la personalidad de tipo sociopático, en el cual la falta de sentimientos de culpa, elemento normal en la personalidad, explica porqué aquella persona no desarrolla síntomas clínicos. Consideradas esas excepciones, la gran mayoría de la población desarrollará algún síntoma psicopatológico.

La experiencia de un aborto provocado, en una personalidad normal, desencadenará algo similar a las experiencias traumáticas de los combatientes de guerra. En ambos casos los pacientes se han negado a reconocer y vivenciar su dolor por aquellos que murieron. En los combatientes de guerra hay que considerar el riesgo mortal que en sí conllevaba su participación, se mezcle o no con culpa. En el caso de la mujer que aborta voluntariamente ese elemento no está presente y se asocia siempre con culpa no vivenciada ni reconocida (negada).

¿Por qué hasta ahora el Síndrome postaborto (SPA) ha sido poco divulgado en la literatura médica? Creo que la razón fundamental es porque se le conoce poco. Los médicos que se encuentran ante un caso de SPA, muchas veces lo ignoran y en tal sentido no lo estudian. Por otro lado, es importante señalar que muchas mujeres utilizan un fuerte mecanismo de negación o de desplazamiento y en tal sentido no lo refieren en su historia clínica. Lo que generalmente se atienden son las secuelas psicológicas del mismo. El conflicto se ha desplazado a síntomas físicos o psicológicos y el médico que atiende ese caso podrá, si no lo investiga, contentarse con tratar los síntomas que la paciente le refiere. Al final, con cierta decepción por ambas partes (médico y paciente), se considerará un caso "refractario al tratamiento", o bien "con tendencia a la cronicidad sintomática".

¿Cuál es la dinámica psicológica en la personalidad de la paciente que aborta voluntariamente? Normalmente ante una agresión la respuesta psicológica es de cólera. Generalmente se tratará de una emoción colérica y en muy pocos casos de un sentimiento colérico. Regularmente la cólera será proporcionada a la agresión, en pocos casos desproporcionada. Normalmente se tenderá a que la cólera generada se dirija al sujeto agresor o a la situación agresora.

En el caso de un aborto provocado, la madre del niño, ya concebido y no nacido, percibirá su embarazo como una agresión (agresión a su "libertad", a sus planes personales de vida: unas vacaciones planeadas, una tésis no concluída, una oportunidad de promoción en su empleo, un desencanto a su familia etc.).

Sea cual fuere el motivo, la consecuencia de percibir su embarazo como un agresión, desencadenará una emoción colérica; pero a diferencia de la cólera normal, que se dirige al sujeto agresor, ésta se desplazará a un ser inocente y consecuentemente la madre misma se convertirá en sujeto agresor de su propio hijo. La vivencia íntima posterior de ser un agresor, despertará en ella cólera contra sí misma y de allí la comprensión de los síntomas que, obviamente, tienen un claro sentido autopunitivo.

Normalmente en la consulta médica la paciente no mencionará su experiencia de aborto provocado. Es importante que el terapeuta la tenga en cuenta en aquellos casos en los cuales la historia personal implique relaciones sexuales prematrimoniales, relaciones promiscuas o relaciones sexuales con un hombre casado.

La sintomatología clínica aparecerá o se intensificará generalmente pasado un año de la experiencia del aborto. De cualquier forma, cuando no se ha presentado la sintomatología clínica aparecerá o se intensificará generalmente pasado un año de la experiencia del aborto. De cualquier forma, cuando no se ha presentado la sintomatología clínica pasado un año, su riesgo se mantendrá y serán desencadenantes emocionales: la experiencia de un nuevo embarazo, la incapacidad para concebir un nuevo bebé, la pérdida de un ser querido, o fiestas o celebraciones de fuerte contenido emocional como aniversarios, cumpleaños, bodas, cambios laborales, viajes, navidad, año nuevo, etc.

Ante un caso de Síndrome postaborto (SPA) se impone la actitud terapéutica y comprensiva. Junto al abordaje psicoterapéutico (no existe, a mi juicio, otra forma eficaz de ayuda para resolver el conflicto), deberá, como consecuencia de la elaboración psicoterapéutica, buscarse también la referencia a la ayuda espiritual, según la religión de la paciente. En el caso de pacientes ateas el proceso psicoterapéutico es más largo y doloroso.

El Síndrome postaborto (SPA) constituye, dentro del proceso de la psicoterapia, uno de los conflictos existenciales más importantes ya que la madre y/o el padre del niño abortado toman conciencia de la responsabilidad directa que han tenido al suprimir la vida de un inocente bajo pretexto de salvaguardar la propia. Vida por vida, ha sido, hasta ahora, el criterio de su racionalización. Sin embargo, al profundizar en su psicoterapia descubren, con dolor, que la cólera desplazada era su único móvil.

No existe, según mi experiencia clínica, conflicto existencial mayor que el descubrir la culpa parricida.

El Dr. Hernández Gálvez es Médico-Cirujano y Psicólogo. Médico especialista en Psiquiatría y Psicología Médica por la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, España. Ha sido Profesor de Análisis Existencial y Logoterapia en la Escuela Superior de Psicología de la Universidad Francisco Marroquín; Co- fundador del Programa de Post-grado en Psiquiatría del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social; Profesor de Historia de la Psiquiatría, Psicofarmacología, Psicopatología y Supervisor de Psicoterapia Individual en dicho programa; Miembro del Consejo Técnico de Salud Mental del país; Jefe del Servicio de Tratamiento Intensivo de Mujeres en el Hospital de Salud Mental Dr. Miguel F. Molina. Actualmente es Presidente de la Asociación Psiquiátrica de Guatemala; Profesor de Psiquiatría Clínica en el Programa de Post-grado en Medicina Interna en la Facultad de Medicina de la Universidad Francisco Marroquín; Co-fundador y miembro de la Junta Directiva de la Asociación Guatemalteca de Bioética; Delegado de la Universidad de Navarra en Guatemala. El Dr. Hernández Gálvez se dedica a la práctica privada de su especialidad.

Publicado en Escoge la Vida No. 28, Enero/Febrero, 1995

Este artículo fue publicado originalmente en el Boletín de Bioética y Deontología Médica BIOETIMED, de la Asociación Guatemalteca de Bioética. Vida Humana Internacional lo ha reproducido con la autorización del autor. Para subscribirse a este informativo boletín diríjase a: 6ª. Ave. 8-71 Zona 10, 3er. Nivel Of. 13. Guatemala C.A. 01010. Apartado Postal 69F Telefax: 323-454.

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